Volver al blog
18 de agosto de 20264 min de lectura

Cómo ordenar las rutas de reparto sin un software de logística

Hay una idea instalada de que optimizar rutas es algo que solo se resuelve con software. En parte es cierto, pero se saltea un tramo importante: la mayoría de los repartos que nunca fueron ordenados tienen entre 15 y 25 por ciento de recorrido de más que se recupera solo con criterio.

Antes de evaluar un sistema conviene agotar eso. Primero porque es gratis. Segundo, y más importante, porque te obliga a entender cómo funciona tu propio reparto, y sin eso ningún software te va a servir.

Empezá por medir lo que hacés hoy

No se puede mejorar lo que no está medido. Durante una semana, anotá tres datos por jornada: kilómetros al salir, kilómetros al volver, y hora de salida y de regreso.

Con eso ya tenés los dos números que importan: kilómetros por entrega y minutos por entrega. Van a ser tu punto de comparación. Sin ellos, cualquier cambio que hagas después va a ser una sensación.

Agrupá por zona, no por orden de llegada

El error más caro y más común es repartir en el orden en que entraron los pedidos. Es lo natural cuando se trabaja sobre una lista de WhatsApp: se va de arriba hacia abajo. El resultado es un recorrido que cruza la ciudad varias veces.

Agrupar por zona significa partir tu área de reparto en bloques y atender un bloque completo antes de pasar al siguiente. No hace falta nada sofisticado: barrios, o simplemente cuadrantes trazados sobre un mapa.

Este cambio solo suele ser el de mayor rendimiento de toda la lista.

Ordená cada zona por ventana horaria

Dentro de cada bloque, no todas las paradas son iguales. Hay clientes que solo reciben en un horario, comercios que cierran al mediodía, direcciones donde no hay nadie hasta la tarde.

Ordená las paradas de cada zona respetando esas restricciones primero, y recién después por cercanía. Al revés se arma un recorrido geométricamente perfecto que falla en la mitad de las entregas.

Evitá el zigzag

Dentro de una zona, la regla práctica es recorrer en un sentido y no volver. Subir por una avenida atendiendo todo lo que queda de un lado, y bajar por la paralela atendiendo el otro.

Suena obvio escrito, pero es lo primero que se rompe cuando entra un pedido de último momento y se lo mete en el medio de la ruta porque queda cerca. Queda cerca en línea recta, no en recorrido.

Usá Google Maps hasta donde da

Google Maps permite armar un recorrido con varias paradas y reordenarlas a mano, lo que sirve para comparar dos ordenamientos posibles y ver cuál da menos kilómetros. Es una herramienta razonable para un reparto chico.

El límite es de diez paradas contando origen y destino. Hasta ahí funciona bien. A partir de ahí hay que partir el recorrido en tramos y encadenarlos, y se pierde la vista del conjunto.

Dejá lugar para lo que entra tarde

Ninguna ruta sobrevive intacta a la jornada. Siempre entra un pedido urgente o se cae una entrega. Un reparto que sale al 100 por ciento de su capacidad no tiene margen para absorber eso.

La práctica que mejor funciona es reservar la última porción del recorrido para lo que se acomode sobre la marcha, en vez de intercalar cada urgencia en el medio de un recorrido ya armado.

En qué punto esto deja de alcanzar

El método manual tiene un techo bastante identificable. Empezás a chocarlo cuando pasa alguna de estas cosas:

  • Más de 20 o 25 paradas por repartidor. Ordenar eso a mano deja de ser razonable y empieza a comerse el tiempo que estás tratando de ahorrar.
  • Más de un vehículo. Ahí ya no es ordenar una ruta, es repartir paradas entre rutas, que es un problema bastante más difícil.
  • Ventanas horarias en la mayoría de las paradas. Cuando casi todas tienen restricción, el ordenamiento manual se vuelve prueba y error.
  • La ruta la arma siempre la misma persona de memoria. Funciona hasta el día que esa persona falta.

Lo que cambia con un sistema

Un sistema de rutas hace en segundos lo que a mano lleva media hora, y sobre todo lo rehace cuando algo cambia. Esa es la diferencia real: no armar la ruta, sino poder rearmarla a las once de la mañana cuando entraron seis pedidos nuevos y se cayeron dos.

Pero si nunca ordenaste el reparto a mano, un sistema te va a optimizar el desorden. Primero conviene entender cómo se mueve tu reparto, medir lo que hacés hoy y ganar lo que se gana con criterio. Después, cuando el volumen lo justifique, la herramienta multiplica algo que ya funciona.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas paradas admite Google Maps en un mismo recorrido?

Diez, contando origen y destino. Es el límite práctico que vuelve inmanejable el método manual: con más de diez paradas hay que partir el recorrido en tramos y encadenarlos a mano, y ahí se pierde la vista del conjunto, que es justamente lo que hace falta para optimizar.

¿Conviene armar la ruta la noche anterior o a la mañana?

La noche anterior, con una revisión corta antes de salir. Armarla de noche te da tiempo de pensarla sin apuro y de detectar pedidos incompletos cuando todavía podés llamar. La revisión de la mañana es solo para incorporar lo que entró tarde y confirmar que no se cayó nada.

¿Sirve de algo ordenar la ruta si mi zona de reparto es chica?

Sí, aunque el ahorro en kilómetros sea menor. En zonas densas la ganancia no está tanto en el recorrido como en el orden de las paradas: agrupar por vereda y por ventana horaria evita cruzar la calle de más, estacionar dos veces en la misma cuadra y volver a un cliente que no estaba.

CompartirLinkedInWhatsApp

¿Tenés dudas sobre cómo aplicar esto a tu reparto?

Hablar por WhatsApp